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La Zona Arqueológica de Acusa se localiza en el área Noroeste de la
Cuenca de Tejeda, teniendo como unidad natural de acogida una gran
meseta rodeada de fuertes escarpes en todas sus vertientes, a excepción
de su extremo más septentrional. Un conjunto en el que se alcanza una
cota máxima de unos 990 metros sobre el nivel del mar y que
geográficamente se encuentra delimitado por el barranco de Tejeda al
sureste y los barrancos de Silo y del Merino al Noroeste.
Este complejo arqueológico constituyó uno de los núcleos poblacionales
de los antiguos canarios más importante de los emplazados en la Cuenca
de Tejeda, como así lo atestiguan la gran cantidad de evidencias
muebles e inmuebles reconocibles en buena parte de este territorio.
Cuevas de habitación, graneros, enclaves sepulcrales, etc., con un
grado desigual de conservación, se distribuyen por diversas zonas de
Acusa, resaltando los notorios valores de este espacio. Una riqueza que
se ve incrementada incluso por el hecho de que algunas de estas
manifestaciones han sido reutilizadas hasta época reciente, erigiéndose
en un ejemplo de pervivencia de emplazamiento poblacional.
La Vega de Acusa, por su localización, orografía y morfología, ofrece
unas condiciones idóneas para el desarrollo de las prácticas agrícolas
y ganaderas, lo que ha favorecido el asentamiento humano en este
entorno a lo largo de los siglos. A ello ha de añadirse que constituye
un espacio altamente estratégico, con un importante dominio visual
sobre su entorno y, especialmente, sobre diversas vías que comunican la
costa con el interior de Gran Canaria.
Los espacios de asentamiento en Acusa presentan un carácter
esencialmente troglodita, localizándose un importante número de
cavidades, la mayor parte de las cuales fueron labradas artificialmente
por la población prehispánica. Los núcleos habitacionales más
relevantes fueron los de Fortamaga y el Hornillo en el sector S-SW de
Acusa, y La Candelaria, el Álamo y Acusa Seca en la fachada E-SE del
conjunto.
Como norma, las cuevas artificiales de habitación poseen una planta
central de morfología cuadrangular, a la que se añaden una o varias
estancias, a la par que otras estructuras excavadas (hornacinas,
alacenas, etc.), cuya funcionalidad suele asociarse al desarrollo de
las actividades domésticas que allí tenían lugar. El cerramiento de
dichas cavidades se llevaría a cabo mediante muros de piedra y la
disposición de puertas de madera, técnica ésta que se ha mantenido en
las oquedades históricamente reutilizadas en Acusa.
Según algunos autores, a juzgar por los restos de pintura documentados
en algunas de estas cuevas artificiales de La Candelaria y El Álamo,
podría suponerse que todas o algunas de estas cavidades habitacionales
se encontrasen ornamentadas mediante la aplicación de pigmentos, bien
describiendo zócalos o bien cubriendo la totalidad de la cámara
mediante diversas técnicas. No obstante, lo que sí es cierto es que el
Conjunto de Acusa concita un importante número de cuevas artificiales
pintadas, las cuales, y según la vigente Ley de Patrimonio Histórico de
Canarias, merecen el máximo grado de protección que reconoce dicha
norma.
Como sucede en numerosos asentamientos prehispánicos de Gran Canaria, y
especialmente en los de la Cuenca de Tejeda, en Acusa también se
registra una asociación entre las cavidades habitacionales y áreas de
graneros excavados artificialmente en los mismos soportes geológicos.
Estos silos se ubican normalmente en zonas elevadas, de fácil
protección y están dotados con un número variable de cubículos
destinados al almacenamiento. El granero de mayores dimensiones del
conjunto de Acusa es el de El Álamo, excavado en un fuerte farallón
natural entre Acusa Seca y La Candelaria.
En la zona correspondiente a las cotas más elevadas de la Mesa de
Acusa, en clara asociación espacial a los enclaves habitacionales, se
han documentado numerosos recintos funerarios. La totalidad de ellos,
de carácter colectivo, tienen como espacio físico de acogida cavidades
naturales de desigual tamaño y morfología. En estas cuevas sepulcrales
de Acusa se han documentado restos antropológicos con signos evidentes
de momificación, así como evidencias correspondientes a las envolturas
funerarias realizadas en tejidos vegetales, junto a otros elementos
destinados al acondicionamiento del depósito funerario también
confeccionadas en materias vegetales.
Dentro de la Zona Arqueológica de Acusa, en un ámbito de granero, se
registra un espacio que ha sido interpretado por algunos autores como
un lugar dedicado a las prácticas culturales. Se trata de una cavidad
artificial, localizada en el segundo nivel del conjunto de La
Candelaria, y en cuyas paredes se pintó un punteado en blanco,
figuración que le ha proporcionado la denominación de "Cueva de las
estrellas".
A las cuevas que integran el conjunto de Acusa, han de añadirse algunas
estructuras de piedra, como es el caso de una posible construcción
habitacional y un túmulo localizados en las proximidades de El Álamo.
Las construcciones en piedra seca están presentes en todo los espacios
reutilizados de Acusa, bien formando parte de los ámbitos
habitacionales o de otras estructuras de funcionalidad diversa (hornos,
caminos, etc.).
El conjunto de Acusa constituye uno de los más importantes ejemplos de
la realidad prehispánica de Gran Canaria, concitándose en sus límites
una gran cantidad y diversidad de manifestaciones culturales como
muestra evidente de esta circunstancia.
Los criterios utilizados para la delimitación del Bien de Interés
Cultural de la Zona Arqueológica de Acusa responden, en primer lugar, a
un concepto de globalidad que pretende dar cabida tanto a las diversas
unidades de interés arqueológico, en este caso las cavidades
artificiales (habitacionales, graneros, etc.), oquedades funerarias,
pinturas rupestres y materiales dispersos en superficie, como al
sentido de unidad que rige un asentamiento humano de la entidad de
Acusa.
A tal efecto, los límites de un conjunto como el descrito no pueden
restringirse al área definida estrictamente por el emplazamiento físico
de los espacios habitacionales, sino que ha de valorarse igualmente la
interrelación existente entre ellas y el entorno natural en el que se
inscriben. De este modo, se ha delimitado una amplia zona que acoge los
diversos conjuntos que unitariamente integran y definen Acusa como
unidad histórica, y el conjunto de los elementos muebles e inmuebles
que lo componen. Así se concibe la protección unitaria del conjunto de
las evidencias que testimonian culturalmente a las poblaciones
prehispánicas de Gran Canaria, en la diversidad de manifestaciones que
les confieren singularidad histórica

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