En una semana, el valor de este mercado ha sufrido un descalabro del
21%, y la pérdida acumulada en lo que va de año supera el 40%
Teñidos
de rojo vivo y en plena estampida acabaron también los principales
índices europeos. La Bolsa de París cerró con una nueva caída del 7,73%
a 3.176,49 puntos, el Dax de la Bolsa de Fráncfort bajó el 7,01% a
4.544,31 puntos, y el 'Footsie' de Londres cayó el viernes un 8,85%
para cerrar a 3.932,06 puntos.
Todos los valores del principal
índice español registraron las pérdidas más abultadas de las que se
tiene memoria. Banco Santander cedió el 11,94% a 9,07 euros, Banco
Bilbao Vizcaya Argentaria cayó un 11,37% a 9,35% y Telefónica perdió un
9,10% a 13,79 euros.
La mayor caída del Ibex correspondió a Iberdrola Renovables, el 15,3
por ciento, seguida de Acciona, que cedió el 13,05 por ciento, y de los
bancos Santander y BBVA.
Bajaron algo más del 10 por ciento
Sacyr (10,78), Iberdrola y Criteria (10,39), mientras que perdieron más
del 9 por ciento Banco Popular (9,57), Ferrovial (9,46) y Telefónica,
en tanto que cedieron más del 8 por ciento Red Eléctrica (8,71),
Banesto (8,59), Mapfre (8,53), Gas Natural (8,26) y Abengoa (8,06).
Las
menores pérdidas correspondieron a Inditex, el 1,42 por ciento; Banco
Sabadell, el 2,29 por ciento; Grifols, el 3,79 por ciento y FCC, el
4,33 por ciento.
En el mercado continuo destacó la caída del
23,08 por ciento de Urbas, en tanto que Gam lideró las ganancias de las
diez empresas del continuo que subieron con un avance del 12,38 por
ciento.
En el mercado secundario de deuda, la rentabilidad de
la deuda española a largo plazo subía quince centésimas y se situaba en
el 4,63 por ciento. En esta sesión, los inversores negociaron 8.618
millones de euros.
Abrumados por una crisis financiera a la
que no ven fin, minada su confianza por las pérdidas afloradas por
bancos y empresas en otro tiempo señeras y aterrados ante la
posibilidad cada vez más clara de que una recesión azote las economías
más desarrolladas del mundo, los inversores sufrieron además los
impactos sucesivos del desplome de Wall Street en la noche del jueves,
del hundimiento de las Bolsas asiáticas en la madrugada (hora española)
del viernes y de la extrema volatilidad que sacudió el parqué
neoyorquino durante la última sesión de la semana.
En una
endiablada trayectoria, la Bolsa de Nueva York arrancó con pérdidas
próximas al 8%, con el Dow Jones por debajo de los 8.000 puntos por
primera vez desde abril de 2003, para pasar al verde a primera hora de
la tarde en Europa, y volver a experimentar fuertes pérdidas tras el
discurso del presidente George W. Bush.
Las palabras del
dirigente, asegurando que Estados Unidos seguirá combatiendo la crisis
económica, suscitaron mayores recelos, si cabe, en los mercados. Bush
acusó a la "incertidumbre y el miedo" de buena parte del colapso
financiero mundial, e insistió en que las autoridades estadounidenses
tienen las herramientas necesarias para enfrentar la crisis. Tampoco
aportó tranquilidad a los inversores la cita de los ministros de
Finanzas del Grupo de los siete países más industrializados, que
estaban convocados por la tarde (hora local) en Washington.
Antes
de la temida apertura de las Bolsas europeas, los dos mercados de
valores de Moscú, el RTS y el MICEX, anunciaron que no abrirían en la
mañana del viernes por orden de las autoridades rusas de regulación de
los mercados. Las cotizaciones fueron suspendidas asimismo en la Bolsa
de Viena debido a que varios valores perdían más del 10%.
En
Asia, Tokio cerró con pérdidas del 9,62%, siguiendo los pasos del Dow
Jones y porque la crisis se ha cobrado su primera gran víctima en
Japón, al declararse en quiebra el grupo de seguros Yamato Life
Insurance. De poco sirvió que el Banco de Japón haya puesto el
equivalente a 34.000 millones de euros a disposición de los bancos en
la mayor inyección de liquidez realizada en un solo día desde el
comienzo de la crisis financiera. Otros mercados asiáticos también
vivieron una sesión de pesadilla. Al cierre, Sídney y Manila perdieron
8,3% cada una, Hong Kong cayó 7,2%, Nueva Zelanda 4,72%, Seúl 4,1% y
Shanghai 3,57%.
'Víctima' colateral de la crisis financiera
está siendo el petróleo. El barril de Brent para entrega en noviembre
bajó este viernes, mediada la tarde, hasta 75 dólares en Londres,
lastrado por la crisis y los temores sobre una caída de la demanda de
crudo y se negociaba en Nueva York a 78,61 dólares, los precios más
bajos en un año. Respecto a los máximos de mediados de julio, el crudo
ha perdido prácticamente la mitad de su valor.
La Organización
de Países Exportadores de Petróleo anunció el viernes que celebrará una
reunión de emergencia en Viena el 18 de noviembre para discutir los
efectos de la caída de los precios del petróleo y abordar un eventual
recorte de la producción de crudo. La reunión se celebrará "para
discutir la crisis financiera mundial, la situación económica y los
impactos en el mercado petrolero", dijeron dirigentes del cartel. La
respuesta de los consumidores llegó de inmediato: el primer ministro
británico, Gordon Brown, llamó el viernes a los líderes de la OPEP a
actuar como "estadistas" y no recortar su producción porque "sería malo
para la economía mundial".